Inodoro, incoloro e indetectable sin equipo especializado. El CO es responsable de decenas de muertes evitables cada año en Chile. Esto es lo que debes saber.
Cada invierno, los noticiarios chilenos reportan familias intoxicadas o fallecidas por monóxido de carbono (CO) en sus propios hogares. La mayoría tenía un calefón funcionando. No había olor, no había humo visible — solo el silencio de un equipo que nadie había revisado en años.
Cualquier aparato que quema gas (calefón, caldera, cocina, estufa) produce CO como subproducto de la combustión. En condiciones normales, los gases son evacuados hacia el exterior por el ducto de escape. El problema surge cuando: el ducto está obstruido o mal instalado, el equipo opera en espacios sin ventilación suficiente, o los quemadores están sucios y generan combustión incompleta.
Los síntomas iniciales de intoxicación por CO — dolor de cabeza, náuseas, mareos — imitan perfectamente una gripe o cansancio común. Las personas no relacionan sus síntomas con el gas. Al seguir en el ambiente contaminado, la intoxicación progresa hacia pérdida de consciencia. Los niños y adultos mayores son especialmente vulnerables porque sus síntomas aparecen antes y con menor concentración de CO.
El calefón de tiro natural depende de convección natural para evacuar gases — si hay viento contrario, corriente en el ducto o el equipo está en un espacio sin buena ventilación, los gases retroceden al interior. El tiro forzado tiene un ventilador eléctrico que garantiza la evacuación mecánica de gases independientemente del viento o condiciones del recinto. Es el estándar de seguridad que HERVOR recomienda instalar.
Si tu calefón tiene más de 10 años, produce llama irregular o llevas más de 2 años sin revisarlo, agenda una inspección preventiva. El costo de una revisión es insignificante comparado con el riesgo que evita.
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