La diferencia entre comprar y arrendar puede ser de millones de pesos. Analizamos cuándo cada opción tiene sentido y cómo dimensionar correctamente.
Comprar un grupo electrógeno implica inversión, instalación, almacenamiento, combustible y mantención. Cuando la necesidad es temporal u ocasional, el arriendo puede reducir la inversión inicial, pero la comparación debe considerar potencia, duración, logística y frecuencia de uso.
La compra conviene cuando el uso es continuo (más de 3.000 horas al año), la instalación es permanente en un solo lugar, y tienes la capacidad técnica para mantener el equipo. Industrias mineras, data centers y hospitales con generación propia permanente son casos típicos.
El arriendo es la opción correcta para: eventos y celebraciones (uso de horas a días), obras de construcción con plazo definido, respaldo ante cortes programados, emergencias imprevistas, pruebas de carga en instalaciones nuevas, y cualquier necesidad estacional o intermitente. HERVOR entrega el generador con combustible, instalación y técnico de guardia si se requiere.
Como estimación inicial, suma la potencia continua de los equipos que funcionarán simultáneamente y considera el mayor pico de arranque de motores o compresores. Luego incorpora un margen de reserva y convierte la demanda activa a potencia aparente mediante kVA = kW / factor de potencia. La tensión, las fases, las condiciones ambientales y los datos de placa deben validarse antes de seleccionar el generador.
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